Els Bastions Trail 2015

Suena el despertador, son las 6:30 de la mañana y llevo media noche en vela. Dando vueltas en la cama e intentando descubrir en qué estaría pensando yo cuando me apunté a la carrera de Els Bastions. Pero ya esta hecho, la mochila y la ropa quedaron preparadas antes de acostarme, el sol está a punto de salir y no hay vuelta atrás. Empieza un largo día…

El previo

Todo se inició meses antes, cuando Nacho “me lió” con esta carrera, que se le había atragantado el año pasado y quería desquitarse. En un arranque de testosterona, desenfundé la visa y empezó la cuenta atrás. Todo ello sin decir ni mú fuera del círculo más cercano de corredores, y pensando cómo lo iba a “vender” en casa. El caso es que como quedaba muy cerca de mi cumpleaños, encontré la excusa perfecta y… (hasta ahí puedo leer).

Así que el jueves 4 nos plantamos toda la familia en Pardines, tras 680km de viaje en coche, descubriendo una zona verde y muy bonita, pero con unas montañas que así, de primeras, acojonan. El viernes lo dedicamos a descansar y al turismo familiar, y por la tarde fuimos al pabellón deportivo de Ribes de Freser, donde se centraba el meollo de la carrera, para la recogida de dorsal y demás. Entre medias, Nacho confirmaba que no va a venir por diferentes motivos, así que me había quedado solo para “el pastelaco, V1.0” (la V2.0 viene a final de mes).

Recogiendo el dorsal de Els Bastions Trail

Recogiendo el dorsal de Els Bastions Trail

Después de choporrocientos mensajes por WhatsApp, al final logro reunirme con el resto de amigos que vienen de Madrid, ellos a hacer la versión ultra de 90km y +6000m, (la mía “solo” 67km y +4.250m) y además de charlar un rato, hacer las fotos de rigor y demás, vamos juntos a ver el briefing de la carrera, sobre todo con la idea de que nos confirmen el material obligatorio y las previsiones climatológicas del día siguiente.

Amanece que no es poco

Volviendo al punto primero, una vez desayunado, vestido y con todos los pertrechos a la espalda, voy a por el coche para bajarme a la salida (a unos 5 km del apartamento), y tengo la suerte de que hay otras personas que van a bajar a la salida (luego me entero que son parte de los voluntarios que van a encargarse del avituallamiento de Pardines), por lo que dejo el coche para la familia y les ahorro un paseo hasta el pueblo.

A eso de las 7:15 estoy en la zona de salida, recargo agua en los bidones y a pasar el control de material antes de que se forme la cola, total me da lo mismo esperar a un lado que a otro de la barrera. Según va entrando la gente, hay un fotógrafo que va retratando, algunos van solos (como yo), y otros en grupo, con diferentes caras según el nivel de acojone. Todo el mundo se mira intentando calibrar el “nivel” del oponente, así que yo me hago un poco el loco y termino de preparar el material, ponerme los guantes, ajustar la mochila, con el fin de que pase el tiempo… También me pasa unas cuantas veces por la cabeza el “¿pero qué haces tú aquí, con lo bien que se está en la cama?”, aunque intento distraer el pensamiento con imágenes más agradables.

A pocos minutos de que den las 8 el corral ya empieza a moverse, un dron se pone a grabar y la música anuncia la cuenta atrás de la salida. Poner la mente en blanco, grabar un poco para el recuerdo y en un momento salimos en tromba cuesta abajo, a dar los primeros pasos de un día que se avecina laaaarrrgoo…

Corral de salida de Els Bastions Trail

Corral de salida de Els Bastions Trail

Vamos al lío

Los primeros metros por el pueblo discurren a toda mecha, los que tienen prisa intentan colocarse adelante para, como ya veré después, evitar quedarse en la fila que se forma una vez que salimos del pueblo. El sendero empieza directamente a picar para arriba, y en nada estamos maniobrando por un pinar bastante espeso. En estos momentos las pulsaciones van un poco altas, así que intento no cegarme buscando un ritmo que me resulte cómodo. Delante de mí un corredor pega varios traspiés en un corto trecho, y pienso “si vas así ahora, ya te quiero ver por los canchales…”. Total que sube, sube, sube y sube el sendero, sin dar casi tregua, hasta que en un punto ya salimos a una zona de praderío antes del control de Collet de les Barraques, que aprovecho para sacar la cámara y grabar los primeros “buf buf”, e intentando retratar algo del paisaje que se empieza a vislumbrar. Hemos subido casi mil metros, y de momento parece que las cosas van bien, el tiempo es bueno, ¿qué puede salir mal?.

Saliendo del control, de momento, todo bien

Saliendo del control, de momento, todo bien. Qué bonito es el cielo sin nubes

Paso el control de Collet de les Barraques en 1:39 (C1), donde se junta el trazado con el de la Ultra, y empezamos a bajar por un sendero a media ladera hacia el avituallamiento de Font de l’Home Mort (vaya nombrecito, que hay que decirlo). Aquí ya empezamos a estar más estirados, y casi todo el recorrido lo hago en solitario, salvo por los adelantamientos de los avezados de la Ultra, que vienen como motos. Un rato más tarde llego al avituallamiento y paro brevemente para picar algo, todavía no tengo mucho hambre, pero ya sé que hay que ir echando calorías al cuerpo si luego no quiero tener bajones. Un poco de pan de higo con almendras, chocolate y otra vez a subir.

En este tramo, con unas vistas espectaculares del valle, el camino sube y baja continuamente, no con demasiada pendiente, pero tampoco da tregua. Al rato me pasa Nuria Picas, que con sus cascos puestos, va como una moto. Según va pasando el tiempo, cada vez tengo más ganas de llegar al avituallamiento del Monasterio de Nuria, a ver si puedo ver a la familia, que ha quedado en subir. El tramo final de bajada es casi como un final de etapa, con las praderas llenas de gente animando y pasando el día disfrutando del paisaje y del lago. Nosotros llegamos un poco como zombies, aunque hayamos hecho apenas un tercio de la carrera. Tranquilamente, paso el control tras 3:48 desde el inicio (C2) y me meto en la zona de avituallamiento a zampar todo lo que el cuerpo aguante, ya voy viendo que la cosa va a ser seria y no estoy en mi mejor momento (ya he tenido unos amagos de calambres en ambas piernas, oops).

Mientras estoy descansando me avisa la jefa por Whatsapp que están llegando en el tren, así que recojo las cosas y voy a esperarles en la salida del cremallera, lo justo para hacerme una foto con ellos, decirles que voy de p.m. (mentira), y salir en dirección al Puigmal, que se aprecia más o menos atpc en el horizonte.

Foto familiar saliendo de Nuria

Foto familiar saliendo de Nuria

El camino está relativamente transitado, aparte de por los corredores, por excursionistas que van a hacer cumbre, así que no hay problema en tener referencias de la ruta. Cuando la cuesta empieza a empinarse, las piernas se rebelan, y tengo unas cuantas contracturas alternativas, que hacen que tenga que avanzar despacio, y con cuidado para no forzar los movimientos. En este momento empiezan a planear serias dudas sobre la posibilidad de acabar la carrera, puesto que al mismo tiempo que voy penando en la subida, el cielo se empieza a cubrir de nubarrones que no presagian nada bueno. Éramos pocos y parió la abuela, que se dice. Así que renqueando voy ganando metros, en algunas zonas el camino se empina bastante, y el Puigmal se sigue viendo a lo lejos, un tanto inalcanzable. En esto que ya tenía claro que no me la iba a jugar por el cresterío si no llegaba en unas condiciones suficientemente aceptables, una vez embarcados, la salida de la cresta (y encima con la previsible tormenta), no iba a ser nada fácil.

En un momento dado se corona una antecima, desde la que se aprecia ya la cumbre del Puigmal, lo que me da nuevos ánimos, y llego bastante alegre al control (C3) con 6:07, aunque el tiempo ya ha tornado claramente a tormentoso, y una cierta niebla nos envuelve. Como y bebo algo, a la vez que saco el cortavientos de la mochila para abrigarme un poco, pues hace viento y se nota bastante el contraste de temperatura al parar. Aprovecho para enviar un mensaje a la familia: “Todo OK. Sigo”. También una foto selfie a los amigos 😉 (postureo forever).

Empiezo el cresterío con buen ánimo, parece que lo peor ha pasado ya, las piernas están cansadas pero las contracturas son cosa olvidada, así que voy disfrutando del paisaje que se aprecia a ambos lados, a mi izquierda los valles franceses, y a la derecha, el valle de Nuria. Las nubes vienen y van, y por aquí la “densidad” de corredores es escasa, así que de vez en cuando me cruzo con algunos (normalmente me adelantan), pero no hay grandes diferencias.

Entre el Puigmal y Finistrelles, en medio de la incipiente tormenta

Entre el Puigmal y Finistrelles, en medio de la incipiente tormenta. ¿Y el cielo azul?

De repente empiezo a escuchar algún que otro trueno en la distancia, y yo aquí tan alegremente por la cresta (glups). El control de Finistrelles (C4) lo hago en 7:11, y al poco de salir se pone a granizar con ganas, aquello pinta mal. Menos mal que llevo guantes, pero las piernas sin proteger sufren los suyo, ya que la granizada dura, por lo menos, media hora, que se me hizo una eternidad. En este tramo vamos un grupo de tres, intentando no parar, porque la cosa se pone dura. Poco a poco baja la intensidad de la granizada, pasamos el control de Noucreus (C5) en 9:20 y, justo cuando llegamos al avituallamiento de Noucreus deja de caer. Allí han tenido que tapar la comida con unas carpas, lo que da un aspecto un poco surrealista-invernal a la prueba. En ese momento sale el sol lo que aprovecho para hacer la lagartija y calentarme las manos, ¡menos mal!

Al fin un poco de sol en la cresta

Al fin un poco de sol en la cresta

Según el perfil, desde ahí hasta el col de la Marrana, todo es bajada… JA JA JA. Básicamente sí, pero alterna con algunas rampas que cortan un poco el ritmo. Ya en este tramo la distancia entre corredores es “amplia”, por lo que únicamente tengo contacto con un corredor durante un tramo de la bajada, charlamos un rato y luego cada uno va a su ritmo. En esta zona, más espectacular, si cabe, veo algunas marmotas que toman el sol y me miran con cara de “¿pero este tío a dónde va?”. Al llegar al avituallamiento y control (C6) en 10:32, hay unas vistas preciosas sobre la zona de Vallter2000. Algunos corredores abandonan aquí, para lo que tienen que darse una buena pateada hasta la estación y que les venga a recoger alguien o un taxi (€€€).

El comienzo de la bajada se realiza por una ladera herbosa bastante pina, que pone a prueba los ya maltrechos cuádriceps, hasta que se coge un sendero que va serpenteando junto a un arroyo, por el que voy trotando a ratos, haciendo la goma con un corredor que baja bastante fresco (o eso me parece). Según el perfil, ya solo me queda la última tachuela de la ruta, que cuando llego al control junto al refugio de Coma de Vaca, no parece demasiado imponente. ¡Ahh, ingenuo! Lo que para mí era la cumbre resulta no ser más que una antecima, así que me quedará penar un rato más. Aunque no voy muy sobrado, cojo en las subidas un ritmo que me permite no parar ni fundirme, así que aprovecho para disfrutar del paisaje (siempre espectacular) y paso de agobiarme. Otro avituallamiento en el collado previo a la cumbre (coll 3 Pics), y todavía quedan un par de repechos que se me hacen bastante interminables. Ya el sol se va escondiendo tras las montañas y llego al control, establecido en la cima del Balandrau (C7), en 12:49.

Llegando a la cima del Balandrau

Llegando a la cima del Balandrau

Desde aquí intento localizar dónde está Pardines, el siguiente objetivo, y desde luego, muy a mano no se ve (en el papel era pan comido…). El primer tramo es una bajada a cholón, y voy con otro corredor que según salimos empieza a coger la directa y me deja un poco atrás. Sin embargo me pongo a ritmo y más adelante, donde el terreno es menos empinado, logro cogerle y ya sin parar voy trotando hasta que llegamos a la pista de bajada a Pardines. Yo me las hacía muy felices, pero en un momento dado nos desvían por una trocha, y me junto con otros corredores que iban un poco más lentos. Aquí ya se hace de noche, así que a ponerse el frontal tocan. Cogemos una pista que desciende más o menos tranquilamente, y finalmente llegamos a Pardines. El pueblo está muy silencioso, porque jugaba el Barcelona, y todos los habitantes más el equipo de avituallamiento se ha juntado en el salón donde han puesto una televisión, así que al llegar me encuentro allí a toda la familia reunida. Cada vez que llega un corredor hacen la ola, así que como algo, paso el interrogatorio de mis hijos y me preparo para el último tramo (pensando que es puro trámite… ¡ja!). A Pardines (C8), llego en 14:39, y debí pasar como 15 minutos de charla.

Salgo en solitario por la pista, y al poco rato al pisar una cosa que parecía una moñiga de vaca, de repente da un salto y sale del camino, era un sapo que me pegó un susto (y no sería el último). El camino resulta ser un rompe piernas de cuidado, y un rato más adelante, cuando te desvían por un sendero/trocha, me encuentro en un bosque cerrado, en el que un búho se pone a graznar y me pega un susto de muerte. Peor lo llevarían unos corredores de la Ultra, que me encuentro haciendo el camino de vuelta, pues se han pasado el desvío al Taga… tela. Un poco más adelante veo unas luces de corredores, así que me pongo en modo “caza” y les alcanzo al rato, ya con la inercia sigo trotando y les dejo atrás, ya estoy en modo “que se acabe ésto cuanto antes”, así que no pienso parar hasta meta. Infeliz de mi. Todo el rato tengo la sensación de que voy bastante alto en la ladera, y que Ribes debe de estar bastante más abajo en el valle, así que cuando llego al desvío de la pista que indica que hay que bajar por un sendero, mis cálculos me dicen que aquello va a ser a trocha descubierta. Pues no me equivoqué mucho, el sendero baja muy empinado, y hay tramos en los que te tienes que agarrar de los árboles si no quieres bajar rodando, vamos, lo ideal para unas piernas hechas trizas. Tras acordarme de la familia de la organización, finalmente llego a las estribaciones del pueblo y ya por calles voy hasta el polideportivo en el que se encuentra la meta, del que he salido ya hace unas cuantas horas.

Llegada a meta, tras 16:25 de carrera

Llegada a meta, tras 16:25 de carrera. Foto de la organización

En la meta me espera la familia, control final, medalla y a descansar. Tiempo final: 16:25:34, el 158 de 231 que tomaron la salida, y de los cuales llegaron 175 (casi un 25% de abandonos). Me como un bocata de butifarra que me sabe a gloria y nos vamos al coche para subir al apartamento a dormir, que estoy fundido. Lo de cambiarme y ducharme con la familia roncando a tres voces no lo voy a contar aquí, lo dejaré como anécdota para contar en petit comité, pero vamos, de traca. 😉

El post

Al día siguiente, tras (pocas) horas de sueño, recogida y vuelta a Madrid, no sin antes hacer parada en diferentes tiendas de Ribes para llevarnos ricas viandas de la zona (hay que contentar a la jefa, je je). Ya con la camiseta y la medalla de finisher hasta Madrid, como debe de ser, je je.

El finisher, de vuelta a Madrid

El finisher, de vuelta a Madrid

Información final

Adjunto, como siempre, el track del Garmin de la ruta (y probando en Strava).


Y, como no podía faltar, “la pinícula” 😉

2 Comments
  1. Oscar @ozcarcosas 2 años ago
    • jseguir 2 años ago

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