Electroestimulación. Comentarios de un novato en el tema

Desde hace bastante tiempo tengo un electroestimulador Compex mi-Sport que compré en época de vacas gordas, cuando aún no corría (bueno, sólo cuando era necesario escapar del toro) para intentar mejorar un tema mío de abdominales (tampoco intentaba emular a Aznar y su tableta de chocolate). El uso que le daba era periódico, cuando me acordaba de él, pero la falta de regularidad hizo que realmente no me sirviera de mucho.

En algunas ocasiones, con motivo de contracturas de cuello fundamentalmente, lo he usado para intentar relajar la zona, con buenos resultados en general.

Cuando empecé a correr empecé a pensar en hacer un entrenamiento mixto, aprovechando el aparato para “recuperar” entrenos, por ese motivo ya me interesé más en ver los diferentes tipos de programa, sus beneficios, etc. Cuando tuve la lesión en la cintilla iliotibial, empecé a usarlo con más regularidad, básicamente para relajar toda la zona después de los entrenamientos, así como para hacer algunas sesiones de entreno cuando el tiempo (atmosférico o del otro) no me dejaban salir a la calle.

Compex en mi patita

Así que, dado que he dado mucho la brasa sobre el tema, y como sé que hay interés en ello, sin mucho más preámbulo os cuento mi experiencia con el cacharro y comparto las conclusiones que saqué de la asistencia a un Clínic que se organizó en Running Company. Dado que no soy médico ni especialista en el tema, tampoco quiero sentar cátedra en la materia, que para eso hay gente mucho más preparada que yo. Tampoco quiero hacer un compendio sobre el mundo de la electroestimulación, porque no tendría espacio para tratar todos los aspectos y detalles que hay que considerar. Si queréis comentar alguna duda en concreto, aprovechar los comentarios, que para eso están 🙂

Para qué sirve

El electroestimulador lo que hace es imitar las órdenes que manda el cerebro a los músculos por el sistema nervioso, generando impulsos que contraen los músculos de acuerdo con unos patrones que se definen en el aparato. Por lo que he oído, el tipo de onda eléctrica se va afinando según van avanzando los estudios, buscándose una mayor efectividad y confort cada vez mayor. La principal ventaja respecto a las órdenes “manuales” (o sea, cuando le decimos al músculo ¡a trabajar!, de manera voluntaria, como por ejemplo al hacer una flexión), es que podemos movilizar muchas más fibras, con lo que la intensidad del ejercicio es mucho mayor. El electroestimulador aumenta la movilización de fibras que con el entrenamiento normal no se ponen en funcionamiento porque el cerebro no las activa, ya que sólo lo hace en situaciones de peligro o miedo.

Básicamente los tipos de usos del electroestimulador se clasifican en función de la frecuencia de las contracciones inducidas, midiéndose éstas en Herzios (Hz).

Los programas de baja frecuencia son para recuperación y relajación (<9 Hz):
  •  Tens: para el tratamiento de dolores localizados, generan una especie de hormigueo con efecto de analgesia.
  • Descontracturante: para bajar el tono muscular después de un entrenamiento, permite recuperar más rápidamente el músculo para la siguiente sesión de entreno. Normalmente para músculos “tensos” de 24-72 h.
  • Endorfínico: pensado para dolor que ya se puede considerar más crónico, cuando se mantiene más allá de las 72 h. Aumenta las endorfinas para que se relaje el músculo.
 Por encima de 9 Hz, los diferentes programas trabajan a diferentes frecuencias de contracción del músculo, con esta distribución:
  • 10-33 Hz: trabaja las fibras lentas, mejorando la resistencia aeróbica.
  • 34-65 Hz: trabajo en fatiga, para mejorar la fuerza-resistencia.
  • >66 Hz: se trabaja la fuerza explosiva.

Cómo funciona

En el manual que acompaña a todo aparato suele venir bastante bien explicado, por un lado la colocación de electrodos en función de la zona que quieres trabajar, y por otra parte, la selección de los programas, por lo que si queréis verlo un poco más a fondo os dejo un enlace donde os podéis bajar un manual y ver tranquilamente las posibilidades del aparatejo. (Manual Compex mi-SPORT)

En los siguientes vídeos os muestro cómo es el funcionamiento “real” del sistema en mis patitas.

Compex_1 from Juan Segui on Vimeo.
 

Compex_2 from Juan Segui on Vimeo.

El último grito en estos aparatos (o al menos a mí me lo parece) es el Compex Wireless, en el que no hay una unión física entre el aparato y los electrodos que te aplicas, por lo que es cómodo de narices (igual que caro). Además de la comodidad, los de Compex han ido un paso más allá y han montado una plataforma en internet mediante la cual se puede planificar la sesión de entrenamiento (o recuperación, rehabilitación, etc…), que la puede preparar tu monitor, y al sincronizar el aparato, automáticamente carga la planificación y lo único que tienes que hacer es seleccionar el plan del día, ponerte los electrodos donde te indica el aparato y darle al play. De la misma manera, cuando vuelves a sincronizar, el aparato le “chiva” al entrenador lo que realmente has hecho, y se puede realizar un seguimiento de las sesiones (vamos, como lo que hacemos con el Garmin Connect o similar con los entrenos… UNA PASADA!

Conclusiones

Aunque se trata de aparatos más o menos caros, creo que tienen cabida para las personas que realizan ejercicio con regularidad y que quieren ir un poco “más allá”. Voy a hacer una pequeña lista de los pros y contras que yo veo:

Pros:

  • Permite mejorar el rendimiento en casi cualquier práctica deportiva, tanto mediante el trabajo muscular como la ayuda a la recuperación post-entreno.
  • Permite recuperarte de lesiones y tratar dolores localizados.
  • Permite trabajar músculos que tu deporte no desarrolla específicamente (pero que sí que usas indirectamente).
  • Se puede emplear a la vez que realizas otra actividad, por ejemplo en la oficina o en casa leyendo o escribiendo.
  • Totalmente personalizable.

Contras:

  • El precio. Hay que incluir los recambios de electrodos (pegatinas), que tienen una duración determinada (mucho mayor de lo que dice el fabricante, por supuesto) 😉 De todas maneras, en función de vuestras necesidades, hay equipos más económicos que os pueden servir igualmente.
  • El tiempo. No vale con los 5 minutos al día que anuncian en los productos milagro de la tele. Por ejemplo una sesión de entrenamiento aeróbico en cuadriceps dura como 55 minutos.
  • La dedicación para aprender a usarlo. Conviene dedicarle su tiempo para saber utilizarlo en condiciones.
Y recordad, EN 5 MINUTOS AL DÍA NO CONSEGUIRÁS LA TABLETA DE CHOCOLATE DE AZNAR! 🙂

Aquí os dejo algunos enlaces:

Página de Compex Wireless, incluye enlaces a toda la gama y al planificador de sesiones (muy completo).

Piti Pinsach, entrenador deportivo con algunos artículos y referencias interesantes sobre electroestimulación.

5 Comments
  1. Vic 3 años ago
    • jseguir 3 años ago
      • Ari 2 años ago
        • Ari 2 años ago
        • jseguir 2 años ago

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